La Meta
Una reflexión sobre la vida, la carrera y el destino.
Hay muchas formas de entender y ver la vida. Tantas como personas existen, ya que cada uno de nosotros la vemos de forma diferente y con una interpretación subjetiva. Es cierto que individuos de un mismo grupo pueden tener ideas o visiones similares, pero por muy similares que sean, siempre existen diferencias en esa visión del mundo y de nosotros mismos.
Para mí, la vida es la salida de una carrera, el inicio de una etapa.
La muerte, la meta.
I
El pistoletazo de salida
Cuando nacemos, suena el pistoletazo de salida y empezamos a andar primero
y luego a correr por una pista redonda en la que nos mezclamos y conocemos
diferentes corredores.
En esta carrera, solemos hacer grupos. Nos juntamos con los corredores más
afines a nosotros, los que llevan una velocidad parecida a la nuestra. Son nuestros
amigos, la gente que nos rodea.
Una vez avanzada la carrera, nos damos cuenta de que entre ese grupo hay alguien
que es más parecido a nosotros que el resto, que nos gusta y nos ayuda a seguir
corriendo. Decidimos seguir corriendo a su lado, ya que nos hace más cómoda y más
segura la carrera.
De repente, al cabo de muchas vueltas, en una de ellas se nos unen nuevos corredores
que acaban de salir. Nosotros ya somos expertos en la carrera, llevamos infinidad de
vueltas. Estos nuevos corredores acaban de empezar.
Bajamos el ritmo para que puedan seguirnos, ya que son el nacimiento del fruto del amor
hacia el corredor que decidió seguir corriendo a nuestro lado.
Nuestros hijos.
En todo este correr, vemos corredores, hablamos con ellos. Pero nadie sabe cuántas
vueltas le faltan, ya que para cada corredor el número de vueltas es diferente.
II
La pista y sus reglas
En esta maratón, de repente echamos en falta a algún corredor que ya no volvemos
a ver. ¿Qué ha ocurrido con él? ¿Por qué no le veo?. Simplemente ha llegado a la meta. Ha conseguido acabar la carrera.
Nosotros nos lamentamos porque creemos que quizás ha abandonado o se ha lesionado.
Pero la pista está hecha de tal material que es imposible hacerse daño e imposible abandonar, ya que la propia pista te estimula a seguir corriendo.
No hay abandonos. No hay lesiones definitivas. Solo corredores que llegan antes y
corredores que llegan después. Cada uno en su momento. Cada uno cuando ha cumplido
lo que vino a cumplir.
III
Así es la vida
La metáfora se sostiene sola cuando la miramos de frente:
- Nacer
Suena el pistoletazo de salida. Empezamos a correr. - Conocer personas
En las diferentes vueltas que damos, nos cruzamos con otros corredores. - Tener amigos
Nos agrupamos con los que llevan nuestra velocidad y nos son afines. - El amor
Encontramos a alguien que corre tan bien a nuestro lado que decidimos no separarnos. - Los hijos
Nuevos corredores que se unen a nosotros y a los que sacrificamos nuestra velocidad con alegría. - La muerte
Llegamos a la meta. Hemos completado nuestra carrera.
Así es la vida. Simple y profunda al mismo tiempo. Una carrera que todos compartimos
aunque cada uno la corra a su ritmo, por su camino, con sus compañeros.
IV
Lo más importante de la carrera
Hay que alegrarse por los que consiguen llegar y estar preparados para cuando lleguemos nosotros.
Ayudar a los demás en las dificultades de la carrera para que puedan llegar algún día a la meta.
Y lo más importante de todo:
Correr. Y no dejar de correr por muchos tropiezos que demos.
No pararse a discutir. No pararse a lamentarse. Solo correr y ayudar a otros a que puedan
seguir corriendo.
Llegan a la meta los que han cumplido su objetivo en la carrera. Nunca sabremos qué corredor
está a punto de llegar, pero seguro es que el que llega es porque ha cumplido su objetivo.
